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LA FÓRMULA DEL LUCHADOR

 

Un perfil sobre Luis David Rodríguez Villegas

Rodríguez observaba atento el desempeño de sus pupilos practicando la lección del día e identificó distintos perfiles en los jóvenes. Se encontraba maravillado por cómo algunos demostraron un talento nato a la hora de realizar las técnicas, como si hubieran estado destinados a ser excepcionales en las artes marciales. Por otro lado, había alumnos a los que les costaba y demandaba mucho esfuerzo conseguir los movimientos y posturas. Él era consciente por experiencia propia de un hecho irrefutable. La habilidad y talento que derrochaban los más habilidosos jóvenes no era argumento suficiente para declarar que uno de ellos será el mejor de su generación, sino que existe algo mucho más importante que tener un don que te diferencie del resto: la disciplina.

* * *

En el verano de 2006, Luis David se adentró en el mundo del taekwondo a la temprana edad de cinco años y desde ahí no paró su trayectoria juvenil hasta conseguir el cinturón negro a la temprana edad de diez años. Empezó a practicar por decisión de sus padres en contra de su voluntad para poder mejorar el control de la ira que estaba causándole problemas para relacionarse con otros. “No fue un gusto mío, fue más una necesidad para poder relacionarme con los demás y forjar relaciones sanas”. Por casualidades de la vida, a unas cuadras de su casa, se encontraba la academia de Aldo Barrientos. En aquel lugar logró descubrir su talento en las artes marciales, logrando destacar enormemente. Gracias al taekwondo generó una gran disciplina por el buen rendimiento que presentó desde el inicio. “La técnica me resultaba sencilla, lo cual no me hizo seguir y seguir hasta lograr ser cinta negra”. Esto le otorgó la seguridad para formar parte de un campeonato internacional que tenía el fin de solo otorgar un espectáculo entre jóvenes promesas. “Solo fue para demostrar nuestras habilidades, no había una presión por competir, todos éramos ganadores en ese torneo y ver mi rendimiento me hizo querer ser el mejor”.

Fuente: Luis David Rodríguez Villegas

Todo desembocó en un enorme entusiasmo por querer ser el mejor de su academia y destacar a gran nivel. Conforme iban pasando las competiciones y la estricta disciplina que lo regía, empezó a cuestionarse si quería seguir practicando el deporte. “Definitivamente era muy talentoso, tenía todo para ser un gran prospecto, pero el crecer e interesarme por otras cosas me hizo alejarme del entrenamiento”. Dejó el Taekwondo y en consecuencia bajó su rendimiento. Trató de regresar a su máximo nivel en múltiples ocasiones, pero el involucrarse en otras actividades no le permitió tener la disciplina que de joven lo destacó. “Cuando te digo que competía de manera continua, te hablo que era el mejor de Perú en mi categoría, ganaba campeonatos nacionales a cada rato y a raíz de errores que cometí de niño dejé el deporte. De niño, con menos de 15 años, no comprendí la magnitud de dejar el deporte”.

Después de acabada la época escolar, logró regresar a las competiciones por medio de la universidad, la cual contaba con un equipo que le dio lugar y le abrió las puertas nuevamente al mundo de las competiciones. Después de volver y recuperar un nivel acorde a su edad, logró coronarse como subcampeón universitario de la UPC. “Volver a las competiciones reavivó un sentimiento olvidado que yo mismo denomino la representación de la autosuperación, el trabajo duro y la disciplina”. Esto lo llevó a cuestionar todo el tiempo perdido, donde pudo ser el profesional, en el cual tenía altas expectativas dentro del deporte.

Fuente: Luis David Rodríguez Villegas

En el presente, Luis David cuenta con su propia academia. Enfocándose en la enseñanza del arte del taekwondo en niños de 4 a 9 años, similares a la edad que empezó. Buscando adiestrar no solo con entrenamiento físico, sino también disciplinario. Abrió su academia con el fin de que no le suceda a otro gran prospecto lo mismo que le sucedió a él por simple desánimo y para mantenerlos en el camino de la perseverancia. Reconociendo que no importa si eres el más destacado de la clase, lo que verdaderamente te convertirá en el mejor de todos será el esfuerzo. “La disciplina en algún momento supera el talento, en algún momento lo va a superar, y eso lo tengo muy en claro”.



Fuente: Desde La Banca

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